En Colombia hay palabras que vienen acompañadas de comida.
“Onces” es una de ellas.
En Huevos Nápoles nos gusta porque basta escuchar “¿tomamos onces?” para empezar a pensar en café, chocolate, pan, arepa y algo rico para acompañar.
Pero, ¿qué son exactamente las onces?
En diferentes zonas de Colombia se utiliza esta palabra para hablar de un refrigerio que se toma entre las comidas principales, especialmente durante la tarde. En otras regiones ese mismo momento recibe nombres distintos, como “el algo”, “merienda” o “media tarde”.
Y eso es justamente lo interesante.
Una pequeña comida también tiene su propio lenguaje colombiano.
Las onces son más que comer algo
Las onces tienen algo de pausa.
Son ese momento del día en el que paramos lo que estamos haciendo para sentarnos unos minutos, conversar y comer algo sencillo. Pueden darse en familia, entre amigos, durante una visita o incluso durante una jornada de trabajo.
No tienen un menú obligatorio.
Cada casa arma sus onces a su manera.
Pueden aparecer:
• Café o chocolate caliente
• Pan, arepa o amasijos
• Queso
• Algo dulce
• Fruta
• Preparaciones pequeñas para compartir
Y claro, en Huevos Nápoles sentimos que también hay muchísimo espacio para nuestros huevos.
¿Un huevo para las onces? Claro que sí
Muchas veces pensamos en el huevo únicamente como desayuno o comida principal. Pero también puede entrar perfecto en esas preparaciones pequeñas que buscamos cuando llega la tarde y aparece el hambre.
Por ejemplo:
• Una tostada con Huevo Nápoles
• Una arepa pequeña con huevo revuelto
• Una mini tortilla cortada para compartir
• Un sándwich casero con huevo
• Huevos rellenos para unas onces distintas
Son opciones simples y con sabor de casa.
Y eso nos encanta de esta palabra. Nos abre otro momento para disfrutar nuestros Huevos Nápoles sin tener que preparar una comida enorme.
La próxima vez que llegue la tarde y alguien pregunte “¿qué hay para las onces?”, ya sabes que no hace falta complicarse. Una receta sencilla, algo para tomar y buena compañía son suficientes.
Porque lo verdaderamente criollo también vive en esos pequeños momentos del día que saben mejor cuando los compartimos.


