¿Qué es mecato?

Una palabra muy colombiana que no habla solo de comida entre comidas, también habla de costumbre, antojo y pequeños momentos que siempre provocan algo rico.

En Huevos Nápoles nos gusta hablar de esas palabras que suenan a Colombia desde el primer momento. Mecato es una de ellas. Apenas aparece en una conversación, ya sabemos de qué tipo de momento estamos hablando. No se trata de una gran comida. No se trata de sentarse a un almuerzo largo. Se trata de ese antojo que aparece entre comidas, de algo rico para calmar el hambre y de esa pausa pequeña que muchas veces termina siendo de las más disfrutables del día.

Lo bonito de mecato es que tiene mucha vida cotidiana. No se siente inventada. No se siente formal. Se siente real. Se siente como una palabra de casa, de tienda, de colegio, de viaje y de tarde tranquila. Y por eso nos parece perfecta para nuestro diccionario criollo. Porque no describe solo un alimento. Describe una costumbre muy nuestra, la de querer picar algo rico entre una hora y otra.

En Huevos Nápoles creemos que eso tiene mucho valor, porque nos deja hablar de momentos de consumo que sí pasan de verdad. No todo gira alrededor del desayuno completo o del almuerzo grande. También existen esas pausas donde provoca algo rápido, algo sabroso y algo que no se sienta cualquiera. Y ahí nuestros huevos también encuentran un lugar natural.

¿Por qué nos gusta tanto esta palabra?
• Suena cercana y cotidiana
• Habla de comida de verdad
• Se conecta con antojo y pausa
• Nos deja entrar a momentos reales de consumo

Nos gusta, además, porque “mecato” se puede leer de muchas formas. Para algunas personas será un paquete. Para otras, un amasijo. Para otras, algo dulce. Pero también puede ser una preparación pequeña hecha en casa, algo que se arma rápido, algo que se comparte mientras se conversa. Y ahí sentimos que la palabra se vuelve todavía más rica, porque no se limita a una sola cosa. Se abre a toda una escena.

En Huevos Nápoles, esa escena nos interesa mucho. Pensamos en una arepa pequeña con huevo, en unos huevos rellenos para media tarde, en un pan con huevo revuelto, en una tortilla cortada en cuadritos o en una receta casera que se vuelve el antojo perfecto. Ahí el mecato deja de ser solo un producto comprado y se convierte también en una oportunidad para llevar algo más casero, más rico y con más sabor a la mesa.

Nos gusta además que mecato tenga una energía liviana. No es una palabra pesada. No exige. Invita. Da ganas de comer algo. Da ganas de pensar en la tarde, en el recreo, en la visita o en la carretera. Es una palabra que despierta imágenes muy concretas y muy nuestras, y eso la hace poderosa para una marca como la nuestra, que quiere hablar desde la vida real y no desde algo lejano.

En Huevos Nápoles queremos que el diccionario criollo se sienta así, con palabras que viven en la conversación diaria y que nos dejan hablar de comida desde lugares distintos. Mecato es una de ellas. Porque nombra el antojo, sí, pero también nombra una forma de disfrutar el día. Una más pequeña, más simple y más espontánea. Y eso también hace parte del sabor de casa.

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