¿A QUÉ JUGAMOS LOS COLOMBIANOS DE PURA CEPA?

Diferentes generaciones de colombianos de pura cepa crecimos en medio de rondas, juegos tradicionales y pasatiempos que marcaron nuestra época de niñez. ¿Se acuerda de cuando con los primeros amigos de la cuadra se creaban recuerdos memorables? Solo se necesitaba una pelota, unos tenis ya bastante gastaditos, reclutar a la cuadrilla y claramente, contar con el permiso de la patrona de la casa para poder salir a jugar… ¡Ah, que recuerdos más gratos!

Hoy desde Huevos Nápoles mi querido compatriota, lo queremos invitar a un viaje a través del tiempo, para evocar aquellas épocas en las que solo se necesitaban las ganas de divertirse sin mayores requisitos. Donde no había Internet, smartphones o redes sociales e igualmente se pasaba muy bueno. Pero eso sí, ¡nada de nostalgia! Esta también es una invitación para que allá en casita, despierte la curiosidad de las nuevas generaciones y en familia, se den a ruedo con estos planes chapados a la antigua… ¡Pero todavía muy entretenidos!

Rayuela

Este tal vez sea el juego más atemporal de todos y estamos seguros que allá en su casa todos lo han jugado alguna vez. Se trata de una especie de tablero con varias casillas dibujado con piedra o tiza sobre el piso. Se juega en grupo y el objetivo es lanzar una pequeña piedra, para luego irla a recoger, saltando cuadro por cuadro, sin pisar las líneas de división.

Yermis

Este es un juego grupal a dos bandos que combina diversión, velocidad y mucha destreza. Solo se necesitaba una pelota liviana y algunas tapas metálicas de gaseosa. Aquí la misión consiste en poder armar y encarrillar las tapas sin dejarse ‘ponchar’ del equipo contrario.

Canicas

Las bien conocidas canicas o ‘bolitas de piquis’ eran una de las colecciones más preciadas de todos nosotros al crecer ¿O no? Si todavía se pregunta por qué estas bolitas eran lo más apetecido por todos los colombianos de pura cepa, es porque se obtenían luego de intensos duelos frente a los amigos, o no tan amigos, del barrio o la escuela. En el juego se lanzan las canicas con la mayor puntería posible desde el suelo para poder conseguir unas cuantas al ser golpeadas.

Stop

¿Quién en cuarentena no volvió a recordar cómo se jugaba este famoso juego? Bueno, el Stop es otro de esos juegos atemporales que además, en nuestras épocas de infancia, fue una de las formas más creativas para aprender ortografía y explorar nuevas palabras. Este juego consiste en elegir una letra del abecedario y con esta decir, en el menor tiempo posible, un nombre, apellido, ciudad, cosa, color, animal y comida. Se jugaba en un cuadro dibujado en hojas de cuaderno, según cada palabra, se definían los puntajes y el ganador.

Ponchado

Este es un juego de destreza: correr, esquivar esa pelota o bola caliente – como también se le conocía a este jugo- y tratar de llegar al final para salir victorioso ¡era todo un desafío! Aquí sacabas tú conocimientos de ajedrez y usabas a los demás jugadores como peones tratando sí o sí, lograr llegar a ser tú quien lanzara y ponchara a los demás jugadores.

¡Que bonitas épocas carajo!… Así que, vaya, desempolve los tenis y salga a mostrarle a sus hijos cómo era usted el mejor en todos estos juegos. Desde Huevos Nápoles abrazamos las tradiciones y esa colombianidad que tanto nos identifica, y hoy queremos despedirnos diciendo: ¡¡Que vivan por siempre los juegos de nuestra tierra!!

Imágenes tomadas de: https://www.radionacional.co/noticia/cultura/los-juegos-infaltables-infancia-los-colombianos