Por si se le olvidó qué se celebra este 20 de julio, tranquilo, aquí le ayudamos con una repasadita a esa clase de historia que por lo visto vio hace mucho tiempo. A nosotros, Huevos Nápoles, los más colombianísimos, no se nos olvida esta fecha tan importante, y es por eso que hoy queremos volverles a echar el rulo, es decir,  el chisme de esos sucesos de telenovela que desencadenaron el Grito de la Independencia de nuestro país… ¡De nuestra amada Colombia!

Empecemos pues a hacer memoria…

(Imagen tomada de: http://archivobogota.secretariageneral.gov.co/tareas/historia-del-florero-llorente)

Como le parece a usted que todo este meollo empezó por allá en Europa cuando a Napoleón le dio por invadir a España y poner preso a su rey, a Don Fernando VII. Esta sorpresita que no se esperaba la península española, los obligó a ponerse las pilas y a cuidar sus tierritas en el extranjero, por lo que se dio la orden de instaurar un tal  gobierno paralelo en todas las provincias para que este noticiononón no fuera a avivar al pueblo, y a  producir revoluciones liberales.

Aquí ya en la tierrita, específicamente en Santafé de Bogotá, el virrey de turno, un tal Amar y Borbón, se hizo de oídos sordos a lo que ocurría en España, y al enterarse de que un grupo de notables criollos esperaban la llegada del comisionado Antonio Villavicencio – el encomendado para instaurar en la Nueva Granada aquel gobierno paralelo – planeó entonces enviarlos a todos a prisión. 

Ni cortos ni perezosos, los criollos se enteraron del plan y, sin pensarlo dos veces, comenzaron a realizar reuniones donde crearon el plan maestro para iniciar la revolución. Antonio Morales propuso que el incidente podía provocarse con el comerciante José González Llorente. Los criollos aceptaron la propuesta y decidieron que el día perfecto sería el viernes 20 de julio de 1810, cuando la Plaza Mayor estaría colmada de todas las clases sociales, por ser el día habitual de mercado. El plan era el siguiente:  Pantaleón Santamaría y los hermanos Morales visitarían la tienda de Llorente y pedirían prestado un florero, o cualquier clase de adorno que les sirviera como decoración a la mesa, para un banquete en honor a la llegada de Antonio Villavicencio.

Como en este tiempo todavía éramos puntuales, poco antes de las doce del día se presentaron los criollos ante Llorente, y después de hablarle del banquete a Villavicencio, le pidieron prestado la pieza para adornar la mesa. Como ya lo sabemos todos, el señor Llorente se negó y se armó la gorda.

Los criollos, como era parte del plan de alteración, empezaron a gritar a los cuatro vientos el desplante del comerciante y alertaron a quien pasaba por allí de que ese “chapetón”  – como eran llamados los españoles – estaba en contra del pueblo.

Aun cuando Llorente negó lo acontecido y no hubo por su parte mayor ofensa hacia los criollos, al pueblo no le importó, y arremetieron contra el virreinato, provocando una revolución que desembocó en la inminente firma del Acta de Independencia de Santafé.

Aunque esta no fue la única revolución ni la más certera, se considera este plan maestro de los criollos, a este suceso, como la fecha oficial de la independencia, el tan aclamado Grito de Independencia, porque abrió el sendero de intensas luchas libertarias contra la corona española.  

La proclamación de una independencia total se conseguiría bajo el mando de nada más y nada menos que Simón Bolívar, tras una campaña que inició en mayo de 1818 en Venezuela y terminó en la Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819. 

¡Así fue como nació nuestra hermosa República de Colombia! ¿Cómo le parece a usted la valentía de esos nuestros criollos favoritos? Desde Huevos Nápoles celebramos con orgullo estos 210 años de Grito de Independencia.

Fuente:

http://archivobogota.secretariageneral.gov.co/tareas/historia-del-florero-llorente